El impacto de la desaparición forzada en las ciudades: el caso de Medellín

Desde el 2013 las cifras de desaparición son las más bajas de los últimos cuarenta años. Para entender este fenómeno es necesario analizar qué ha pasado en las últimas décadas con las víctimas, los victimarios y el Estado.

En Colombia, el delito de la desaparición forzada ha tenido un mayor impacto en las zonas más alejadas de los grandes centros urbanos. Los departamentos con las mayores tasas de desaparición son Guaviare, Putumayo y Arauca. En Antioquia, Mutatá es el municipio más victimizado por este delito. Si se le preguntara a los cerca de 12 mil habitantes que habitan este municipio si conocen una víctima directa de desaparición forzada, es probable que más de 350 respondieran que sí.

La desaparición forzada se comenzó a incrementar significativamente en el país desde 1994 y se concentró entre los años 2000 y 2004. Durante esos cinco años desaparecieron 31.142 personas, el 41.6 por ciento de todos los desaparecidos del país desde 1985.

Las cifras de desaparición forzada empezaron a disminuir desde 2013. Ese año hubo una reducción del 77 por ciento en comparación con el 2012. En general, en los últimos siete años (incluyendo cifras hasta el 30 de septiembre de 2019), los registros han bajado a niveles similares a los de la década del 70, según señala Centro Nacional de Memoria Histórica.  En esa década solo hubo registros de desaparecidos en cuatro años y las cifras oscilaron entre 1 y 5.

En 2017 la Presidencia de Colombia emitió el Decreto de Ley 587 que establece cómo se deben elegir los y las funcionarias del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. De ese sistema hace parte la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, la cual debe tener listo el Plan Nacional de Desaparecidos para finales de 2019 . Este plan busca esclarecer, en gran medida, un delito que se caracteriza por la falta de información. 

Medellín es una ciudad clave en esta estrategia debido a que hace parte del programa piloto que pretende reconocer los cadáveres que están en instituciones del Estado: cementerios y morgues.

Entre las grandes ciudades del país, Medellín es excepcional en algunos indicadores: es la ciudad con las tasas de desaparición más altas en hombres, mujeres y menores de edad. Además, es la única ciudad de Colombia donde la desaparición forzada se disparó particularmente entre los años 2009 y 2011, debido a la disputa de dos alas de la banda criminal ‘la oficina’, la cual se fracturó después de la extradicción de Diego Fernando Murilo, alias ‘Don Berna’, en mayo de 2008.

Este trabajo de datos le da una mirada a la problemática de la desaparición forzada en los grandes centros urbanos, específicamente en Medellín. No pretende responder todas las preguntas pero sí analizar que ha hecho particular a esta ciudad en relación con ese delito:

Foto: Catalina Vásquez, Generación Paz

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