Cifras de víctimas: muchos registros, poca información

En Colombia, las registros de víctimas de desaparición forzada son cercanos a los cien mil, según la fuente que se consulte. Sin embargo, de los detalles de cada caso son escasos.

Por Luisa Fernanda Orozco

Foto Jorge Zuluaga

En Medellín, los primeros registros de desaparición forzada son de 1965. Sí se tienen en cuenta los datos del Centro Nacional de Memoria Histórica -CNMH- y los de Medicina Legal, desde ese año hasta el 31 de agosto de 2019 se han registrado cerca de tres mil casos. ¿Quiénes son las víctimas de desaparición forzada de la capital de Antioquia? Aunque las cifras son altas, los detalles son pocos.

Se sabe poco, por ejemplo, de la ocupación, del grado de vulnerabilidad y de los presuntos responsables de este fenómeno. La escasez de información da cuenta de la característica fundamental del delito: un crimen sin cuerpo, como lo menciona la abogada Adriana Arboleda, directora de la Corporación Jurídica Libertad, “la desaparición es el crimen perfecto… es la impunidad llevada a su máxima expresión”.

Sin embargo, los datos más completos sobre desaparición forzada, al menos los registrados por el CNMH, son aquellos sobre la situación actual (si ya apareció, se encontró muerto o continúa desaparecido), la calidad de la víctima (civil o combatiente), junto a la fecha, el sexo y la edad.

Desaparición con pocas probabilidades de regreso

En Colombia de los 74.808 desaparecidos registrados por el CNMH desde 1985 hasta 2018, solo 1.717 aparecieron vivos. Es decir, el 2.3 por ciento.    

La situación es similar si se analizan los 33 departamentos y los grandes centros urbanos. En este último caso, solo Medellín es la excepción. De los 2.794 casos registrados en la capital de Antioquia, 348 aparecieron vivos. Es decir, cerca de 12 por cada cien desaparecidos.

Un crimen contra los civiles

El delito de desaparición forzada no es selectivo. “Entre las víctimas hay civiles, militares y miembros de grupos armados ilegales… Es una práctica que, por desgracia, todos los actores cometen. Incluso es una estrategia de ajuste de cuentas al interior de los grupos armados ilegales”, menciona Adriana Arboleda.

Sin embargo, en el país más del 99 por ciento de víctimas eran civiles. En Medellín, por ejemplo, solo hay registros de 26 combatientes desaparecidos (agentes del Estado, paramilitares y guerrilleros). Es decir, ni el uno por ciento del total de la ciudad. La misma tendencia se observa en las principales ciudades del país.

Entre 2000 y 2003 se presentó el pico más alto de desapariciones en la capital de Antioquia. En ese periodo se registraron 665 desapariciones de civiles y 11 de combatientes. La mayoría de los casos sucedieron en el 2002. En octubre de ese año, en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y en la Alcaldía de Luis Pérez, se llevó acabo en la Comuna 13 la Operación Orión, una intervención militar que pretendió erradicar a los grupos armados ilegales.  El segundo periodo más alto fue entre 2009 y 2011: 667 civiles y un miembro del ejército. 

Hombres y jóvenes, la mayoría de víctimas

La desaparición forzada afecta principalmente a los hombres. En Colombia, hay un aproximado de 68 mil hombres desparecidos desde 1958. El 35 por ciento (26.238) desaparecieron entre 2000 y 2004, los años del auge paramilitar y el comienzo de la desmovilización de esos grupos.

En Medellín hay un aproximado de 2.500 hombres desaparecidos. Una porción importante -683- también desapareció en los primeros cinco años de la década anterior. Sin embargo, Medellín fue un caso excepcional en Colombia entre los años 2009 y 2011, periodo en el que la ciudad vivió una cruenta confrontación entre grupos armados herederos de los paramilitares, debido en parte a la extradición de Don Berna hacia los Estados Unidos y la disputa por quién tomaría el liderazgo dentro de la lógica de las comunas. Durante estos tres años desaparecieron 523 hombres. Entre tanto, las cifras de este delito descendían significativamente en el resto del país.

Así como es común que las cifras sobre hombres, en delitos relacionados con el conflicto, siempre estén arriba, también es común que la mayoría de registros sea de jóvenes, en este caso personas entre 18 y 28 años. De los hombres desaparecidos del país, cerca del 21 por ciento están dentro de ese rango de edad. Entre los grandes centros urbanos, solo Medellín y Cúcuta se encuentran por encima de esa proporción. Por su parte, la capital de Antioquia es cercana al 26 por ciento. Es decir, de cada cuatro hombres víctimas de desaparición forzada, uno de ellos estaba entre los 18 y 28 años.

Víctimas, sin cuerpo ni ocupación conocida

La ocupación de las víctimas de desaparición forzada es una de las incógnitas más grandes. De cada 10 desaparecidos, solo de tres casos se sabe a qué se dedicaban. De esa poca porción conocida, se sabe que en Colombia algunas de las víctimas se dedicaban a actividades relacionados con el campo: ‘campesinos’ y ‘trabajadores de finca’. En Medellín, hay información básica sobre la ocupación en 466 casos (15.65%). La mayoría estaban dedicados a actividades informales.

Sobre el grado de vulnerabilidad de las víctimas, la tendencia es similar, tanto si se mira el país como a los grandes centros urbanos. Entre los registros con información sobre este punto se encuentra que algunas de las personas más vulnerables se dedicaban a actividades públicas -militares, políticos, funcionarios- y de liderazgo -sindicalistas, líderes juveniles, comunitarios, etc.-.

En el caso de Medellín, solo se cuenta con información en 104 casos (3.5 por ciento). Entre estos se encuentra que la mayoría corresponde a personas que ejercían alguna actividad que también requería de liderazgo: sindicalistas, líderes comunitarios, defensores de derechos humanos, etc.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta que “la desaparición forzada y otras formas de desaparición está asociadas a las dinámicas del conflicto”, según dice Adriana Arboleda, analista y directora de la Corporación Jurídica Libertad.

Las cifras no dan cuenta realmente del complejo fenómeno que ha sido la desaparición forzada en Colombia, pero sí muestran algunas tendencias: por aquellos puntos en los que se ha avanzado y en los que aún existen enormes vacíos. Razón tiene Arboleda cuando dice que la desaparición forzada es el crimen perfecto porque se configura como un crimen si cuerpo. Y un crimen sin cuerpo es uno del que no existe abundante información.

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