Los mitos que rodean la desaparición forzada en Medellín

A pesar de que las declaraciones de desmovilizados intuyen de su existencia, los mitos que rodean los métodos relacionados con la desaparición forzada han sido resultado de lo sanguinario, deshumanizado y clandestino de la violencia en Colombia.

Por Juan Carlos Toro y Juan E. Grajales

Foto: Juan E. Grajales

A partir de los testimonios de desmovilizados y los aportes de víctimas  y organizaciones a la comprensión del fenómeno de la desaparición forzada en Colombia, han surgido una serie de mitos sobre los lugares y las formas en los que son más perversos los mecanismos de esa violencia: casas de piques y hornos crematorios. Esos mitos, para la analista Adriana Arboleda, directora de la Corporación Jurídica Libertad,  parten de una forma de victimización ya confesada por algunos paramilitares en sus indagatorias como parte del proceso de Justicia y Paz . “Eso de los ríos o lo de las casa de pique tiene una doble circunstancia o causa: por un lado generar terror y por el otro incrementar la impunidad”, afirma. En Medellín solo se han imputado diecisiete condenas en casos de desaparición forzada, de acuerdo con la Fiscalía General.

Por ejemplo, en sentencia del Tribunal Superior de Medellín del 24 de septiembre de 2015 de Justicia y Paz, referente al Bloque Cacique Nutibara, se señala el uso de un horno construido por los paramilitares que fue utilizado entre 1999 y 2002 en La Catedral, la cárcel construida por Pablo Escobar y otros municipios del Valle de Aburrá. El objetivo era borrar y desaparecer la evidencia de los cuerpos, pues las autoridades se quejaban del número elevado de homicidios en la ciudad. El uso de hornos crematorios por parte de paramilitares se documentó también en Norte de Santander, de acuerdo con investigaciones de la Fiscalía.

Las denominadas casas de pique y tortura son otra de las caras de los mitos que se han configurado en la ciudad alrededor de la desaparición forzada. Según Luis Fernando Quijano, presidente de la corporación Corpades y fundador del blog  Análisis Urbano,  las casas de pique  son una realidad que las autoridades quieren desconocer u ocultar porque para las mediciones de la violencia en la ciudad solo se toman como referente los homicidios, mientras que las desapariciones no figuran. Según él,  una prueba de ello serían los constantes casos de “embolsados” que aparecen desmembrados en la ciudad y propone como ejemplo el caso de los tres jóvenes desaparecidos en septiembre de 2018 en la comuna 13  que aparecieron 73 días después en una fosa común en el sector El Morro, en los límites entre la Comuna 13 y el corregimiento Altavista, con partes de sus cuerpos desmembradas.

Según  Rios de vida y muerte, proyecto multimedia de Rutas del Conflicto, dentro de las zonas de la ciudad ligadas a dinámicas violentas, es un secreto a voces que después de ser torturados, masacrados y desmembrados en las supuestas casas, estos cuerpos son arrojados al Río Medellín.  También se habla de casas de pique en Belén Rincón (Comuna 16) y el sector El Chagualo (Comuna 10). Cabe resaltar en la historia de la capital antioqueña a la casa Montecasino, presunta mansión de los hermanos Castaño en El Poblado, como un lugar en donde se presume se torturaba e incluso, se dice, se arrojaba a las víctimas a leones en los años ochenta.  

Para Adriana Arboleda, el tema de las casas de pique y los hornos crematorios no son un mito, son una realidad. Sin embargo, es de gran dificultad  documentar estos casos porque el problema proviene de que la Fiscalía no tiene una estrategia clara para poder establecer con certeza la existencia de estas prácticas. “Esto genera mucho miedo, mucho temor en las comunidades. La gente dice, por ejemplo, en lo de El Chagualo: ‘mire es que nosotros escuchamos los gritos en la noche’. Es obvio que ahi algo está pasando. Pero no hay capacidad de nosotros y la Fiscalía no hace realmente una investigación seria sobre esto”, explica.

Un crimen sin cuerpo que judicializar ni que llorar se convierte en un doble dolor. “En la idea de perfeccionar el crimen al máximo en la impunidad pues hay que hacer un mecanismo tal que garantice que ese cuerpo definitivamente jamás sea recuperado”, enfatiza la defensora de derechos humanos.  

El 5 de septiembre de 2019, la Sección de Primera Instancia para casos de Ausencia de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad de la JEP decidió  hacer una inspección técnica a La Escombrera, La Arenera y el Cementerio Universal. Este último, ha sido señalado como un lugar en el que posiblemente se encuentren desaparecidos de otras zonas de la ciudad y llevados allí como N. N., pues entre el 2002 y el 2012, fueron llevados 906 cuerpos sin identificar según la Alcaldía.

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